• Posted by OSCAR ANDRES on 17 marzo, 2026 at 10:18 am

    En primer lugar, considero que los principios del ABP se diferencian del enfoque tradicional principalmente en el protagonismo del estudiante. Mientras que en el modelo tradicional el docente suele ser el centro del proceso y el conocimiento se transmite de manera más expositiva, en el ABP el estudiante asume un rol activo, construyendo su aprendizaje a partir de la resolución de problemas reales o proyectos significativos. Yo dejo de ser el único transmisor de contenidos para convertirme en un facilitador del aprendizaje, promoviendo la indagación, el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo.

    En cuanto a las ventajas, he observado que esta metodología favorece un aprendizaje más profundo y significativo, ya que los estudiantes conectan la teoría con la práctica. Además, fortalece habilidades clave como la autonomía, la comunicación, la resolución de problemas y el trabajo en equipo. Sin embargo, también identifico desafíos importantes: requiere una planeación más cuidadosa, mayor inversión de tiempo, tanto para diseñar los proyectos como para acompañar a los estudiantes, y en algunos casos puede generar incertidumbre en quienes están acostumbrados a métodos más tradicionales. También puede ser complejo evaluar de manera justa y coherente los procesos y productos del proyecto.

    Finalmente, en el contexto universitario, siento que mi rol como profesor se transforma de manera significativa. Ya no soy solo quien explica contenidos, sino quien diseña experiencias de aprendizaje, orienta, acompaña y retroalimenta constantemente. Me convierto en un mediador que guía a los estudiantes en su proceso, fomenta su autonomía y crea espacios para que construyan conocimiento de manera colaborativa. Esto implica también estar abierto a aprender junto con ellos y a flexibilizar mi práctica docente.

    LUISA FERNANDA replied hace 4 semanas 4 Members · 4 Replies
  • 4 Replies
  • Yuly

    Member
    17 marzo, 2026 at 10:27 pm

    Estimado compañero excelente su aporte, se destaca, en primer lugar, la claridad conceptual al diferenciar el enfoque tradicional del ABP, particularmente al reconocer el paso de un modelo centrado en el docente hacia uno centrado en el estudiante. Esta idea es coherente con los postulados del constructivismo, donde el aprendizaje se construye activamente a partir de la experiencia (Vygotsky, 1978).

    Asimismo, el aporte resalta adecuadamente el desarrollo de competencias transversales como el pensamiento crítico, la autonomía y el trabajo colaborativo, elementos ampliamente documentados en la literatura sobre ABP (Thomas, 2000). La identificación de ventajas como el aprendizaje significativo evidencia una comprensión aplicada del enfoque, alineada con lo planteado por Kolb (1984) sobre el aprendizaje experiencial.

    Otro aspecto valioso es la reflexión desde la práctica docente, expresada en primera persona, lo cual denota apropiación pedagógica y conciencia del cambio de rol hacia un docente mediador y facilitador, en coherencia con Biggs y Tang (2011).

    Cordialmente

    YULY CASTRO ASM

  • ROMULO ALEXANDER

    Member
    22 marzo, 2026 at 10:44 am

    ¡Hola, Oscar!. Buena reflexión hacés sobre ese ‘salto’ del modelo tradicional al ABP.Me llamó mucho la atención lo que mencionás sobre el desafío de evaluar de manera justa. Precisamente en la clase veíamos que el truco está en ese principio de ‘evaluar para aprender’, donde el peso no está solo en el examen final, sino en usar instrumentos que acompañen todo el proceso de construcción del conocimiento. A veces nos da susto soltar el control como ‘únicos transmisores’, pero como bien dijiste, pasar a ser facilitadores que diseñan experiencias es lo que realmente permite que los muchachos conecten la teoría con la práctica. ¿Qué instrumento te ha funcionado mejor para que esa evaluación no se sienta como un castigo sino como parte del aprendizaje?

  • LUISA FERNANDA

    Member
    27 marzo, 2026 at 10:55 am

    Cordial saludo, Óscar. Coincido plenamente contigo en que el desplazamiento del protagonismo hacia el estudiante es el núcleo del cambio de paradigma. Desde mi experiencia en el área de Ciencias Básicas para Ingeniería, he notado que este paso de ‘transmisor’ a ‘facilitador’ es especialmente retador cuando tratamos de que el estudiante vea la matemática no como una serie de fórmulas abstractas, sino como la herramienta principal para resolver los problemas reales que el ABP propone.

    Mencionas un punto crucial sobre la complejidad de la evaluación. Me gustaría aportar a tu reflexión sugiriendo que, en este modelo, la <b data-path-to-node=”4,1″ data-index-in-node=”136″>evaluación formativa y las rúbricas socioformativas se vuelven aliadas indispensables. No solo evaluamos el producto final (el software o el modelo matemático), sino el proceso de indagación y la capacidad de pivotar ante el error. ¿Cómo crees que podríamos estandarizar esos criterios de evaluación en proyectos multidisciplinares sin perder la objetividad?”

    • LUISA FERNANDA

      Member
      27 marzo, 2026 at 11:03 am

      la complejidad de la evaluación es, quizás, el nudo crítico del ABP. Desde mi perspectiva como educadora, considero que la <b data-path-to-node=”4,0″ data-index-in-node=”152″>evaluación formativa y el diseño de rúbricas socioformativas dejan de ser opcionales para convertirse en ejes transversales. En disciplinas como la Matemática y la Ingeniería, es vital que la métrica no se limite al producto final —sea un software o un modelo—, sino que valore el proceso heurístico, la indagación y la resiliencia ante el error. Esto nos lleva a un interrogante necesario: ¿de qué manera podríamos estandarizar estos criterios en proyectos multidisciplinares garantizando la objetividad sin sacrificar la riqueza del proceso individual?

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