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De transmisor a diseñador de experiencias
De transmisor a diseñador de experiencias: retos y aprendizajes en la transformación docente
Apreciados colegas,
Saludo cordial. La invitación a reflexionar sobre el cambio de rol docente, de un enfoque centrado en la transmisión de contenidos hacia uno orientado al diseño de experiencias de aprendizaje significativas, resuena profundamente con mi práctica en la Especialización en Gerencia de Riesgos Laborales, Seguridad y Salud en el Trabajo, donde dicto Higiene y Seguridad Industrial, Opción de Grado y la electiva Gestión de Emergencias y Desastres.
Como bien lo plantea el video que acompañó esta reflexión, “un docente diseñador no piensa solo en qué explicar, sino en qué experiencias vivirán sus estudiantes para aprender”. Esta frase sintetiza un cambio que no es meramente metodológico, sino epistémico: implica confiar en que el aprendizaje profundo ocurre cuando los estudiantes son protagonistas de su proceso, cuando viven, reflexionan, conceptualizan y aplican en un ciclo continuo.
A continuación, comparto algunos retos, desafíos y estrategias que he identificado en este tránsito.
Retos y desafíos en la transformación
La tensión entre cobertura de contenidos y profundidad experiencial
Al principio, sentía que si “perdía tiempo” en actividades prácticas o simulaciones, iba a quedar rezagado en el programa. El desafío ha sido comprender que no se trata de hacer menos teoría, sino de integrarla en experiencias donde la teoría cobre sentido. En Gestión de Emergencias y Desastres, por ejemplo, una simulación de incidente real puede ocupar una sesión completa, pero el nivel de comprensión de los protocolos y la toma de decisiones supera con creces varias clases magistrales.
El temor a la pérdida de control
Diseñar experiencias implica abrir espacios de incertidumbre. Cuando los estudiantes construyen prototipos o resuelven retos abiertos, el resultado no es predecible. Aprender a soltar el control y confiar en el proceso ha sido uno de los mayores aprendizajes. El rol ya no es el de “dueño de la respuesta correcta”, sino el de facilitador que observa, orienta y retroalimenta.
La evaluación como obstáculo
Nuestros sistemas de evaluación suelen estar anclados en la tradición sumativa. Cambiar la mirada hacia una evaluación que valore el proceso, la colaboración, la iteración y la reflexión requiere no solo voluntad docente, sino también coherencia institucional. En mi caso, he incorporado rúbricas que consideran el diseño del prototipo, la bitácora de proceso, la presentación en eventos internos (coloquio) y la autoevaluación, equilibrando así lo formativo con lo sumativo.
Estrategias que han facilitado el tránsito
Empezar con pequeñas decisiones
Como sugiere el video, “no se trata de cambiarlo todo de una vez, sino de empezar con pequeñas decisiones que pueden marcar una gran diferencia”. En Higiene y Seguridad Industrial, comencé reemplazando una clase magistral sobre medición de agentes químicos por una práctica donde los estudiantes, con instrumentos básicos, realizaban mediciones en espacios reales de la universidad. Esa pequeña experiencia transformó su comprensión de los riesgos y la importancia de los controles.
Integrar el ciclo experiencial de Kolb en el diseño didáctico
Estructurar cada sesión o unidad con los cuatro momentos (experiencia concreta, reflexión, conceptualización, experimentación activa) me ha ayudado a garantizar que la experiencia no quede en “activismo”, sino que se consolide en aprendizajes profundos. En Gestión de Emergencias y Desastres, por ejemplo:
Experiencia: Simulación de evacuación sorpresiva.
Reflexión: Debate en grupos sobre aciertos y dificultades.
Conceptualización: Revisión de normativa y protocolos.
Experimentación activa: Diseño de un plan de emergencia para un contexto real y presentación ante un panel de expertos.
Fomentar la cultura Maker como aliada
La construcción de prototipos, la iteración y la valoración del error han sido herramientas poderosas. En Opción de Grado, los estudiantes desarrollan prototipos (propuestas para las empresas) de intervención (aplicaciones, guías interactivas, kits de respuesta) que son evaluados no solo por su resultado final, sino por el proceso de mejora continua. Los coloquios y sustentaciones en clase han generado un ambiente de colaboración y orgullo por lo creado, muy diferente a la entrega anónima de un trabajo escrito.
Una invitación a seguir construyendo
Este tránsito no es lineal ni está exento de tensiones. Sin embargo, los resultados son palpables: estudiantes más motivados, capaces de transferir lo aprendido a sus contextos laborales, y con una actitud crítica y creativa frente a los problemas de su campo.
Me encantaría conocer:
¿Qué estrategias han implementado ustedes para diseñar experiencias significativas en sus disciplinas?
¿Cómo han abordado el desafío de evaluar procesos maker o experienciales sin perder el rigor académico?
¿Qué apoyos institucionales consideran clave para sostener esta transformación?
Como bien señala el video, “ser diseñador es un reto, pero también una oportunidad para que los estudiantes recuerden nuestras clases como espacios que los transforman”. Sigamos compartiendo experiencias para enriquecer colectivamente nuestra práctica docente.
Quedo atento a sus aportes.
Cordialmente,
Alberto
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