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Articulación entre Cultura Maker y Aprendizaje Experiencial en el Cálculo Integr
Aunque suele pensarse que las matemáticas tienen un aura de misterio injustificado entre los estudiantes, la conexión entre la Cultura Maker y el Aprendizaje Experiencial se fortalece principalmente en el principio de “Aprender haciendo” (Learning by doing). Esta relación se fundamenta en la Teoría del Aprendizaje Experiencial de David Kolb, que plantea que el conocimiento surge a partir de la transformación de la experiencia.
En el ámbito del cálculo integral, esta articulación se evidencia de la siguiente manera:
1. El Ciclo de Aprendizaje de Kolb en el Mundo Maker
Para que el “hacer” no sea una actividad aislada, es fundamental vincularlo con la reflexión. La cultura Maker permite transitar por las cuatro etapas del ciclo de Kolb:
Ø Experiencia Concreta (Hacer): El estudiante construye un modelo físico, como un sólido de revolución utilizando cartulina o poliestireno.
Ø Observación Reflexiva (Reflexionar): Al observar el objeto construido, el estudiante identifica posibles inconsistencias entre el modelo físico y el modelo matemático ideal.
Ø Conceptualización Abstracta (Pensar): El estudiante recurre a la fórmula de la integral para comprender qué variable o límite de integración debe ajustar.
Ø Experimentación Activa (Planificar): Se realizan modificaciones en el diseño o el código de impresión para lograr un resultado más preciso.
2. La Transformación del Error
Dentro del Aprendizaje Experiencial, el error se concibe como fuente de datos relevantes. La cultura Maker, mediante el prototipado rápido, evita estigmatizar el error y lo valora como parte del proceso de aprendizaje.
Ø En Cálculo Integral: Cuando un estudiante diseña un recipiente para contener un volumen específico de líquido y, al fabricarlo, el líquido se desborda, se genera una disonancia cognitiva. Esa diferencia entre la predicción matemática y la realidad física es el motor de un aprendizaje profundo y significativo.
3. Del Pensamiento Abstracto a la Cognición Situada
Frecuentemente, el cálculo se percibe como un conjunto de reglas abstractas desconectadas de la realidad. La cultura Maker lo vincula a la cognición situada:
Ø El principio de “Aprender haciendo” transforma la integral de un concepto aburrido en una herramienta de control, por ejemplo, para calcular el área bajo una curva y así determinar cuánto tiempo durará la batería de un prototipo robótico. De esta manera, la matemática adquiere un propósito inmediato al servicio de la creación.
4. La Dimensión Social: El “Hacer” con Otros
La cultura Maker suma un elemento clave al aprendizaje experiencial: la comunidad de práctica.
Ø Al compartir y colaborar (principios Maker), la experiencia individual se convierte en colectiva.
Ø La articulación es efectiva cuando el aula se transforma en un laboratorio (Makerspace), permitiendo dejar de ser el único poseedor del saber para convertirse en facilitador de experiencias, validando así que el aprendizaje es un proceso social y no solo individual.
Conclusión
La relación entre Cultura Maker y Aprendizaje Experiencial es directa: la primera ofrece el escenario y las herramientas (el “qué” y el “con qué”), mientras que el segundo aporta el marco metodológico y reflexivo (el “cómo” y el “por qué”), posibilitando que el estudiante no solo “haga”, sino que aprenda profundamente a través de ese hacer.
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