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Cultura Maker y aprendizaje experiencial: hacia una pedagogía del “aprender haci
En mi práctica docente, considero que la articulación entre la cultura Maker y el enfoque de aprendizaje experiencial representa una oportunidad significativa para reconfigurar los procesos de enseñanza-aprendizaje en clave de pertinencia, participación y transformación, el principio “aprender haciendo” no solo remite a una dimensión metodológica, sino que implica una concepción epistemológica en la que el conocimiento se construye a partir de la acción situada, la reflexión crítica y la interacción con el entorno.
Desde esta perspectiva, la cultura Maker se alinea de manera directa con el ciclo de aprendizaje experiencial propuesto por David Kolb, en la medida en que promueve experiencias concretas a través de la creación, la experimentación y la resolución de problemas reales, en mi experiencia, integrar este enfoque en el aula ha implicado diseñar actividades que trasciendan la transmisión de contenidos, para situar al estudiante como protagonista de su propio proceso formativo.
En particular, he identificado que el valor del “hacer” no radica únicamente en la producción de objetos o soluciones, sino en la posibilidad de generar procesos de reflexión sobre la acción, lo cual permite resignificar la experiencia y construir aprendizajes más profundos, en este sentido, el tránsito por las fases de observación reflexiva y conceptualización abstracta resulta fundamental para evitar que la práctica se reduzca a una actividad instrumental.
Asimismo, encuentro que esta articulación dialoga con los planteamientos de Lev Vygotsky, particularmente en lo relacionado con el aprendizaje como proceso social mediado, donde la interacción, el trabajo colaborativo y el acompañamiento pedagógico potencian el desarrollo de habilidades cognitivas superiores, la cultura Maker, al privilegiar el trabajo en equipo y la co-creación, favorece estos procesos de mediación y construcción colectiva del conocimiento.
No obstante, reconozco que implementar el enfoque Maker en contextos educativos implica desafíos importantes, tales como la disponibilidad de recursos, la flexibilización curricular y la transformación de las prácticas evaluativas, en este sentido, se hace necesario transitar hacia modelos de evaluación formativa que valoren no solo el producto final, sino también el proceso, la creatividad, la capacidad de resolución de problemas y la reflexión crítica.
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