Excelente aporte. Comparto tu visión sobre el rol del docente como facilitador. Es interesante notar que, como bien dices, el aprendizaje se vuelve ‘continuo y formativo’, lo que nos obliga a repensar la evaluación no como un examen final, sino como el seguimiento del proceso de construcción colectiva. Considero que el desafío está en equilibrar esa autonomía que le damos al estudiante con la guía estructural necesaria para que el proyecto no pierda su rigor académico